




Egidiwirt Murau
Confort familiar, gastronomía austriaca y guardaesquís en Murau
Sobre este hotel
El Egidiwirt Murau ofrece una base acogedora para familias y esquiadores, con cómodas habitaciones insonorizadas que garantizan una estancia tranquila. Cada habitación está bien equipada con TV, hervidor eléctrico y armario. El restaurante de la posada es un punto destacado, ofreciendo un menú diverso de platos austriacos, alemanes, locales e internacionales, con opciones vegetarianas disponibles. Los huéspedes pueden relajarse en el jardín o en la terraza, y el bar es perfecto para una copa por la noche. Para quienes viajan con niños, hay una zona de juegos al aire libre y un parque infantil, y el guardaesquís hace que los viajes de invierno sean convenientes. Su ubicación ofrece fácil acceso a las atracciones locales y al aeropuerto.
- Habitaciones familiares
- Restaurante y bar
- Guardaesquís
- Jardín y terraza
Nuestra opinión
Esta posada es ideal para familias y parejas que buscan una estancia cómoda y sin pretensiones, con buena comida y un ambiente relajado. Las habitaciones insonorizadas son una ventaja para quienes tienen el sueño ligero, y el menú diverso satisface varias necesidades dietéticas. Los esquiadores apreciarán el guardaesquís dedicado. Aquellos que busquen una experiencia de lujo de alta gama o acceso directo a las pistas podrían encontrarla demasiado modesta, pero para una experiencia auténtica en Murau, es una opción sólida.
- Explora la zona local; la posada es una buena base para excursiones regionales.
- Prueba los platos austriacos en el restaurante; son una especialidad local.
- Utiliza el guardaesquís para mantener tu equipo seguro y seco.
Por qué nos encanta
- Ambiente y comodidades familiares
- Variada cocina austriaca e internacional
- Habitaciones cómodas e insonorizadas
- Práctico guardaesquís
Por qué encanta a los huéspedesEgidiwirt fue una posada cómoda y familiar en Murau. Nuestra habitación insonorizada tenía baño propio, así que todos dormíamos bien incluso las noches con más ambiente. El restaurante servía cocina austriaca e internacional, y el bar era un rincón acogedor después. El guardaesquís era práctico para las salidas, con la KLH-Arena y el Krakautal cerca. Las tardes de sol los niños jugaban en el jardín mientras nos sentábamos en la terraza.
Opiniones de huéspedes
Gratis — reservarás en el sitio del proveedor