




Gasthof Schwarzer Adler
Una posada tirolesa de verdad donde tu perro es bienvenido
Sobre este hotel
El Schwarzer Adler va a lo esencial: habitaciones familiares con baño privado, secador y suelo enmoquetado, sin más extras de los que realmente necesita un viaje de esquí. El restaurante se ciñe a la cocina local en comida y cena, y el desayuno bufé continental cubre la mañana antes de que abran los remontes. El bar ofrece un lugar donde sentarse después de cenar sin salir del alojamiento, y se admiten mascotas en todo el edificio, lo que amplía las opciones para quien viaja con perro y poco presupuesto. Las opiniones destacan sobre todo la amabilidad del personal y el servicio, un tema que se repite en las valoraciones de esta posada. El lago de Resia está a 3,3 kilómetros, y el esquí y el ciclismo aparecen entre las actividades del alojamiento. El 9,2 sobre 249 opiniones confirma una dirección de confianza.
- Restaurante local
- Admite mascotas
- Habitaciones familiares
- Bar
Nuestra opinión
Los viajeros con presupuesto ajustado y las familias con mascota que prefieren una posada tradicional de verdad a un complejo de bienestar sacarán el máximo partido al Schwarzer Adler. Quien espere spa, piscina o muchas instalaciones debería mirar uno de los hoteles más grandes de Resia, porque el Schwarzer Adler mantiene una oferta sencilla a propósito. El 9,2 sobre 249 opiniones demuestra que esa sencillez funciona.
- Cena en el restaurante en vez de bajar al pueblo, la carta local merece la pena
- Trae al perro sin dudarlo, las mascotas son bienvenidas en toda la posada
- Baja pronto a desayunar en semanas punta, el comedor es pequeño
Por qué nos encanta
- Cocina local tradicional
- Bar y personal muy amables
- Mascotas bienvenidas en todo el edificio
- Habitaciones familiares sin complicaciones
Por qué encanta a los huéspedesNo hay nada de postureo en el Schwarzer Adler, y precisamente ahí está su encanto: una habitación familiar sencilla, un menú local en la cena en lugar de un bufé internacional y un personal que recuerda tu cara al segundo día. El perro viene sin las trabas habituales de las políticas de mascotas, y el bar de abajo es donde de verdad transcurre la noche cuando cierra el restaurante. Ideal para una familia que prefiere un pueblo de esquí auténtico a un resort.
Opiniones de huéspedes
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