




Hotel Gspan
Encanto histórico, vistas a la montaña y gastronomía familiar
Sobre este hotel
Entrar en el Hotel Gspan es como viajar en el tiempo, con su edificio histórico que ofrece un ambiente único y encantador. Los huéspedes pueden disfrutar del sereno jardín y las impresionantes vistas a la montaña desde varios puntos, incluida la terraza solárium. Hay WiFi gratuito en todo el establecimiento para mantenerte conectado. Los alojamientos están diseñados para la comodidad, con baños privados, duchas a ras de suelo y escritorios. Muchas habitaciones también cuentan con balcones o terrazas, perfectos para disfrutar del aire alpino, y algunas incluso incluyen sofás cama para mayor flexibilidad. El restaurante familiar es un punto destacado, sirviendo deliciosas cocinas locales e internacionales en un ambiente tradicional, con desayunos que incluyen especialidades locales.
- Edificio histórico
- Vistas al jardín y a la montaña
- Terraza solárium
- Restaurante familiar
Nuestra opinión
El Hotel Gspan es un tres estrellas en un edificio histórico de Arosa, con vistas al jardín y a las montañas, terraza soleada y un jardín frondoso, y lo reservaría para una estancia tranquila y con carácter. Las habitaciones tienen baño privado y escritorio, algunas balcón o terraza, y el restaurante recibe bien a las familias. Un 9,1 con 97 opiniones respalda la elección. Conviene mirar antes en un mapa la distancia a los remontes.
- Explora el jardín y la terraza solárium para disfrutar de las mejores vistas de las montañas y un retiro tranquilo.
- Prueba las especialidades locales en el desayuno; ofrecen un verdadero sabor de la región.
- Considera una habitación con balcón o terraza para disfrutar plenamente del paisaje alpino desde tu espacio privado.
Por qué nos encanta
- Edificio histórico con encanto único
- Hermosas vistas al jardín y a la montaña
- Restaurante familiar con cocina local
- Habitaciones cómodas con balcones disponibles
Por qué encanta a los huéspedesAlojarnos en el edificio histórico del Hotel Gspan le dio un aire especial al viaje, y a los niños les encantó explorar los antiguos pasillos. Nuestra habitación tenía baño privado, escritorio para mi poco de teletrabajo y balcón con vistas al jardín y a las montañas. El restaurante, muy familiar, sirve cocina local e internacional sin malas caras ante niños ruidosos. Las tardes de sol en la terraza sobre el jardín fueron lo mejor.
Opiniones de huéspedes
Gratis — reservarás en el sitio del proveedor