




Grandhotel Giessbach
Encanto histórico, vistas al lago, cascada y funicular
Sobre este hotel
El Grandhotel Giessbach es un verdadero viaje en el tiempo, una gran casa histórica de 1874 enclavada en un extenso parque de 22 hectáreas sobre el lago Brienz. Su posición aislada ofrece vistas impresionantes del lago y la majestuosa cascada de Giessbach, creando un entorno sereno y pintoresco. Los huéspedes pueden disfrutar de una piscina exterior y dos restaurantes, uno con terraza de verano, que sirven cocina moderna y creativa. El hotel está conectado de forma única con el embarcadero de Giessbach por el funicular más antiguo de Europa, lo que añade encanto y accesibilidad. Cada habitación conserva su carácter del siglo XIX con muebles originales cuidadosamente restaurados, asegurando una estancia llena de elegancia histórica.
- Hotel histórico (1874)
- Vistas al lago y la cascada
- Piscina exterior
- El funicular más antiguo de Europa
Nuestra opinión
El Grandhotel Giessbach es un cuatro estrellas de 1874, aislado en una colina sobre el lago de Brienz, con vistas al lago y a las cascadas de Giessbach, al que se llega en un funicular presentado como el más antiguo de Europa. Tiene piscina exterior, dos restaurantes y habitaciones con encanto del siglo XIX. Es un hotel de lago y patrimonio, no una base de esquí. Un 9,1 sobre más de 800 opiniones es sólido. Lo elegiría para parejas que buscan historia y vistas.
- Toma el funicular histórico para una experiencia única y fácil acceso al embarcadero.
- Disfruta de las impresionantes vistas del lago Brienz y la cascada de Giessbach desde tu habitación o las terrazas.
- Explora el parque de 22 hectáreas alrededor del hotel para paseos relajantes y vistas magníficas.
Por qué nos encanta
- Hotel histórico de 1874
- Vistas al lago y la cascada de Giessbach
- Funicular más antiguo de Europa
- Habitaciones con encanto del siglo XIX
Por qué encanta a los huéspedesEl Grandhotel Giessbach data de 1874 y está aislado en una colina sobre el lago de Brienz, y llegar en el funicular más antiguo de Europa emocionó a toda la familia. Nuestra habitación tenía auténtico encanto del siglo XIX y vistas al lago y a la cascada de Giessbach que no nos cansábamos de mirar. Alternábamos entre los dos restaurantes, y en temporada cálida la piscina exterior es un gran extra. Una estancia histórica única.
Opiniones de huéspedes
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