




Pension Obertaberhof
Una pensión con jardín y balcones a la montaña
Sobre este hotel
La Pension Obertaberhof ocupa su propio jardín a diez minutos a pie del centro de Schenna y la lleva una familia, no una cadena. Las habitaciones tienen decoración de montaña con moqueta y muebles de madera, y cada una cuenta con balcón hacia las cumbres, baño privado y calefacción independiente para las noches frías. En el jardín están la piscina exterior y una amplia terraza soleada con tumbonas y sombrillas, y el desayuno se sirve en bufé en el comedor, que en verano se traslada a la terraza. La estación de tren de Merano queda a seis kilómetros y las termas de Merano algo más lejos en coche, lo que la convierte en una base práctica para repartir el tiempo entre el esquí y un buen baño. La nota de 8,3 sobre 279 opiniones refleja un trato familiar constante.
- Piscina exterior
- Balcones con vistas
- Pensión familiar
- Terraza con tumbonas
Nuestra opinión
Las parejas y familias que prefieren una pensión tranquila rodeada de jardín a un hotel más concurrido cerca del centro son el público natural de la Pension Obertaberhof, y los diez minutos a pie hacen de colchón frente al bullicio. La piscina exterior y la terraza premian a quien planea descansos entre jornadas de esquí, y el ritmo familiar se nota en el 8,3 sobre 279 opiniones. Quien quiera tiendas y restaurantes en la misma puerta debería buscar más cerca del centro de Schenna.
- Pide una habitación en la última planta para tener la vista más amplia desde el balcón
- Aprovecha la terraza por la tarde entre el esquí y la cena en lugar de bajar al pueblo
- Deja las termas de Merano para un día de descanso en vez de encajarlas tras una mañana de esquí
Por qué nos encanta
- Balcón a la montaña en cada habitación
- Jardín propio con piscina y terraza
- Ambiente familiar a diez minutos del centro
- Desayuno en la terraza en temporada
Por qué encanta a los huéspedesEl paseo hasta el centro de Scena lleva unos diez minutos, y merece la pena por la tranquilidad que el jardín ofrece por la noche. Las habitaciones son sencillas y cálidas más que de diseño, con muebles de madera y moqueta, pero la vista a las montañas desde el balcón es el verdadero atractivo, sobre todo con un café por la mañana antes de esquiar. La piscina y la terraza llenan el rato entre las pistas y la cena, y la familia que la lleva mantiene un trato sencillo.
Opiniones de huéspedes
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